La película más cara de la historia del cine español no es Ágora, ni es Torrente 3. No, se trata de una película de animación que se gestó en suelo español y en cuya producción participa Antena3Films. Se trata de Planet 51, el último taquillazo de las salas y que arrasó en el pasado puente de la Constitución.
Dirigida a niños y a los que no lo son tanto, y con una clara inspiración en los personajes de Shrek, Planet 51, dirigida por Jorge Blanco, nos muestra la situación contraria a la que nos suelen presentar las películas intergalácticas. En este caso es el astronauta humano (estadounidense, por supuesto, que para eso han puesto la mayoría de la pasta) el que va a un planeta habitado (Planet 51) en busca de vida inteligente. Y es un niño el que le cuida para que los "mayores" no le capturen. En definitiva, ET al revés... y en comedia, por supuesto.
Antena3Films acompaña a Ilion Animation Studios y Hand Made Films en la producción de esta magnífica comedia de animación.
Cientos, miles de películas están basadas en libros previamente escritos y generalmente su paso a la gran pantalla suele ser bastante decepcionante. No hay que irse a grandes superproducciones estilo El Señor de los Anillos o Parque Jurásico para encontrar este tipo de filmes. En España también es un clásico.
Y uno de estos casos e da en Territorio Comanche. La obra escrita por Anturo Pére-Reverte nos muestra toda la crudeza y soledad de los periodistas de guerra en un lenguaje fácil e incluso en ciertos momentos divertido. En diferentes situaciones, Pére-Reverte refleja en su obra la manera de actuar de diferentes periodistas reales en una guerra tan real como el conflicto de los Balcanes de principios de los 90. Un conflicto bélico tan real que dejó millares de muertos y desplazados y a cuyos responsables se juzga en los últimos años, en la medida de lo posible, en el Tribunal Penal Internacional de La Haya.
Si el libro es una obra muy vendida y celebrada por los lectores, aunque muy criticada por otros periodistas como Manolo Prados (reportero de guerra de Canal Sur en el citado conflicto) por su afrenta a otros compañeros y por incurrir en varias falsedades, la película no pasa de ser aceptable.
Protagonizada por Imanol Arias y Carmelo Gómez, Territorio Comanche describe, básicamente, las peripecias de un grupo de periodistas para grabar la caida del mítico puente de la ciudad bosnia de Mostar. Sin pena ni gloria, esta producción hispano-argentina-alemana-francesa de Tornasol se muestra insípida y falta de ritmo y no le hace ningún favor a la obra original.
El mundo del periodismo y los medios de comunicación ha generado una gran fascinación a numerosísimos directores y guionistas de cine que ocasión tras ocasión han llevado de forma más que interesante los intríngulis de la profesión para la que muchos estudiamos en la Fcom de Sevilla a esa gran pantalla en sala oscura que tantos sueños muestra.
Propongo en este post hacer un repaso por películas periodísticas que hayan llevado de una forma o de otra la profesión a la pantalla. Un paseo histórico por algunas obras recordadas por todos los cinéfilos que ofrecen una ventana a un mundo en ocasiones demasiado oscuro y opaco como es la prensa.
No se puede empezar nombrando otra película que no sea la más esencial obra jamás producida para narrar la fuerza del cuarto poder. No es otra que Ciudadano Kane (o como bien titula en su blog decineyseries.blogspot.com nuestra compañera Lucía Jiménez Vida, Ciudadano Hearst) que repasa de forma novelada pero muy realista la vida del magnate amarillista de los medios de comunicación de principios del siglo XX William H. Hearst.
Obra del genial e indiscutible Orson Welles, quien incluso hace de Kane en un tramo de película, Ciudadano Kane nos muestra la crudeza de la utilización de la prensa como apoyo indiscutible para el acceso al poder, una prensa corrupta y absolutamente parcial en la que el periodismo brilla absolutamente por su ausencia (¿Ciudadano Berlusconi...?). Brillantemente rodada, dirigida y representada, Ciudadano Kane ha sido reiteradamente nominada como una de las mejores películas de la historia. Como diría el profesor Serrato en su clase de Teoría de la Comunicación, “quién estudie periodismo y no haya visto Ciudadano Kane debe ir directamente al infierno”.
En segundo lugar, otro de los grandes clásicos de la historia del cine y una de las películas más celebradas sobre el mundo de la prensa es la genial “Todos los hombres del Presidente”, obra realizada en 1976 y dirigida por Alan J. Pakula, protagonizada por dos jovencísimos Dustin Hoffman y Robert Redford que narra las investigaciones del Caso Watergate que daría al traste con la presidencia de Nixon.
Un caso tan complejo como el Watergate es complicado de resumir en los 120 minutos de celuloide de una obra cinematográfica, sin embargo Todos los hombres del Presidente desvela los principales pasos dados por los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein en el Washington Post para desvelar la trama, como las entrevistas de los protagonistas con el mítico Garganta Profunda y su “follow the money”, la fuente periodística más famosa de la historia que desafortunadamente se daría a conocer hace algunos años, desmitificando un tanto su figura.
Y es que el caso Waergate ha generado kilómetros y kilómetros de papel en prensa y de horas de televisión Y por supuesto también numerosísimas ideas para llevar al cine. Así, el pasado año pudimos disfrutar en las salas de El desafío: Fox contra Nixon, en la que Frank Langella haría una brillantísima representación de un Nixon cansado viejo y derrotado, pero potente en sus ideas y opiniones. Un reflejo muy realista de un personaje controvertido pero básico en la historia contemporánea.
Fox contra Nixon nos acerca a las entrevistas del histórico presidente con el presentador de shows televisivos David Fox. El periodista, tradicionalmente director y protagonista de programas de televisión de variedades en Reino Unido y Australia, consigue el contrato de su vida al adquirir los derechos de varias entrevistas personales con Nixon para tratar toda su controvertida biografía. Se trata de una obra altamente recomendable que nos acerca a la soledad del periodista ante la fuerza de la política y sobre todo del dinero, pero también al poder que puede llegar a alcanzar la prensa.
Precisamente del poder de la prensa, aunque más concretamente de la televisión, trata la excelente Network. Un filme relativamente poco conocido, que nos cuenta la historia de Howard Beale, un animal televisivo salido del tono para despotricar contra el statement mundial y contra la fuerza de la televisión en sí.
Todo el mundo, no sólo los estudiantes de periodismo, debería de disfrutar de esta película y aprender bastante de lo que se dice. Su cruda realidad (película del año 1976 pero que es absolutamente actual, no en vano sigue recibiendo reconocimientos) nos acerca a la degeneración social que se viene dando desde hace décadas y que cada vez genera mayor nivel de incultura social. Su actualidad se puso de relieve hace un par de años cuando la obra Zeitgeist utilizó una de sus escenas, la más agresiva de toda la película, para explicar lo que los medios de comunicación están generando en la sociedad.
Los biopics son un género muy habitual en el cine sobre periodismo y los últimos años además han sido especialmente prolíficos en este sentido. Si antes nombrábamos Fox contra Nixon, ahora recordamos la oscarizada Buenas noches y buena suerte, dirigida y coprotagonizada por el divo Clooney.
En esta ocasión, Clooney nos acerca a la figura de Edward R. Murrow, el gran azote del Senador McCarthy durante la época de la caza de brujas norteamericana. Murrow (brillantemente encarnado por David Strathairn) se enfrentó en una encarnizada batalla televisiva desde su programa a McCarthy a pesar de no contar con el apoyo ni de su cadena ni de los anunciantes que le sustentaban, es decir, perdiendo dinero. Este enfrentamiento ha quedado en la historia como uno de los mejores exponentes de lo que el individuo convencido de su capacidad puede llegar a hacer para mejorar algo el mundo. A pesar de tenerlo todo en contra, el periodista pudo con la alargada figura del político, que terminó sus días solo y olvidado pocos años después de su caza indiscriminada de supuestos rojos.
Para terminar, también durante 2009 hemos podido disfrutar en las salas de La sombra del poder, protagonizada por Russel Crowe y cuya crítica podeis disfrutar en una entrada anterior de este mismo blog.
La pasada semana se celebró en Sevilla una nueva edición del Sevilla Festival de Cine Europeo, un festival con cada vez más renombre en la escena internacional que supone un gran impulso para una cinematografía que no puede ni pretende competir con la industria de Hollywood pero que ofrece cada año interesantes apuestas por el cine de autor y de calidad.
En esta edición de 2009 el Sevilla Festival de Cine tuvo el placer de ser inaugurado por el filme Triage, una producción hispano-francesa-irlandesa que cuenta con Collin Farrell y Paz Vega como principales atracciones.
Aunque levemente, Triage es una película que relaciona el trabajo en los medios de comunicación con el cine. Mark, encarnado por el irlandes Collin Farrell, es un fotógrafo de guerra que trabaja en el Kurdistán y que busca por todos los medios conseguir la foto del año.
Esta intensidad en su trabajo le hace perder su identidad y cuando regresa a Dublín con su esposa, Paz Vega, se enfrenta de bruces con una realidad que le supera, necesitado de la acción del día a día del reportero de guerra.
En cuanto a las críticas, dispares pero en general bastante pobres. La mayoría desaniman a acercarse al cine para ver este film, ya que, aseguran, es una película falta de ritmo e intensidad en la que los actores no consiguen salvar un producto demasiado embostado.
Las ideas políticas han sido siempre claves a lo largo de la historia del ser humano, el pensamiento ideológico que después sirve para gobernar a un colectivo o a un grupo ha determinado a posteriori el desarrollo de un pueblo y su papel en la historia. Y en el último siglo han ido también adheridas a largometrajes debidos la gran difusión y el alto nivel de captación por parte del público. Desde Hitler hasta Fidel Castro utilizaron el cine para dañar la fibra sensible de su pueblo en busca de que sus ideales calaran de forma mas honda. E incluso en los últimos tiempos películas del corte de Farenheit 9/11 han descargado su carga ideológica sobre el publico.
El séptimo arte es uno de los soportes de mayor difusión internacional actualmente. Una película desarrolla el mismo discurso ya se haya grabado en America, Europa o Asia, y el público al que va destinado la recoge de la misma manera. Es por ello que indirectamente esta industria ofrece la posibilidad de dar a conocer muchos destinos turísticos desconocidos para el espectador de la calle. Lugares tales como Bali, Indonesia o Galápagos pueden ser vislumbrados con todo detalle por el público europeo con todo lujo de detalles y sin moverse del sillón de la sala de turno. Quizás aunque no se haga referencia directa a los encantos y características de estos parajes, provoca una sensación de atracción hacia ese lugar desconocido asociado además con la historia en la que se desenvuelva el protagonista. Esto también incide en que se relacionen este tipo de enclaves con las circunstancias que envuelven al relato cinematográfico, en muchos de los casos idealizando y mitificando el lugar en cuestión.
Avatar, el nuevo proyecto del director estadounidense James Cameron, es sin duda alguna uno de los estrenos más esperados del año. No sólo por sus más de 300 millones de dólares de presupuesto, que la convertirían en la cinta más cara de la historia del cine, sino que como afirma la revista Time, la nueva película del director de Titanic “será un proyecto que revolucionará el concepto del cine y que obligará a las salas a convertirse totalmente al 3D”. Una obra monumental que con toda seguridad se convertirá en la más cara de la historia, si tenemos en cuenta que ha este presupuesto se deben añadir los gastos de promoción y marketing, ya que de momento Avatar no tiene ni tan siquiera trailer. De todas formas, el entusiasmo en el mundo del cine por Avatar es tremendo y muchos más los miles de millones que puede reportar. La película se estrenará en todo el mundo el 18 de diciembre del 2009. De hecho el mismísimo Steven Spielberg se ha apresurado a comentar que el de Cameron será “el filme de imágenes reales rodado en 3D más grande de todos los tiempos” con una calidad tal que no permite distinguir qué está generado por ordenador y qué es realidad.